La tuberculosis, una enfermedad curable que solo en 2024 afectó a más de 10 millones de personas
23/03/2026
Cada 24 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis, una jornada impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concienciar sobre una enfermedad que, pese a ser prevenible y curable, sigue siendo una de las infecciones más mortales del mundo.
Según la OMS, en 2024, 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1,23 millones murieron a causa de esta enfermedad. Cifras alarmantes que evidencian la necesidad de reforzar la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso al tratamiento.
La tuberculosis es una infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede implicar otros órganos.
La transmisión es aérea, es decir, se contagia cuando una persona con tuberculosis activa tose, habla o estornuda, liberando gotículas que pueden ser inhaladas por otras personas.
No. Puedes tener la infección sin desarrollar la enfermedad. Cuando los bacilos inhalados llegan a los pulmones, pueden ser eliminados por las defensas del organismo o, al contrario, vencerlas y comenzar a reproducirse. Aunque en la mayoría de los casos el sistema inmunitario logra frenar la progresión, el bacilo puede permanecer vivo y latente en distintos puntos del organismo durante toda la vida o gran parte de ella. En este caso hablamos de infección tuberculosa latente. La persona portadora del bacilo de Koch no está enferma ni es contagiosa. No presenta síntomas, sus radiografías son normales y las pruebas para detectar el bacilo son negativas, aunque la prueba de la tuberculina dará positivo.
En cambio, si las defensas de la persona son débiles o la exposición al contagio es muy intensa, puede desarrollarse la enfermedad tuberculosa.
En el 75–80% de los casos la afectación es pulmonar, pero en un 15–25% la tuberculosis puede afectar otros órganos y tejidos fuera de los pulmones. Los síntomas de la tuberculosis pulmonar incluyen:
En los niños, los síntomas pueden ser menos evidentes e incluir falta de crecimiento, tos persistente o desnutrición. Esto dificulta el diagnóstico y hace que casi la mitad de los casos pediátricos queden sin detectar.
Cuando la tuberculosis afecta a otros órganos, la sintomatología dependerá de la zona implicada. Algunas de las formas más frecuentes son la afectación ganglionar, ileal, ósea o meníngea, entre otras.
La tuberculosis afecta principalmente a adultos en edad productiva, aunque puede afectar a todos los grupos de edad. Además, los niños, las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas y las personas inmunocomprometidas por tratamientos o patologías presentan un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad.
Actualmente, más del 80% de los casos y de las muertes por esta infección se registran en países con ingresos bajos o medios.
La enfermedad está presente en todo el mundo. Sin embargo, en 2024, la mayor parte de los casos se registró en la región del Sudeste Asiático (34%), seguida del Pacífico Occidental (27%) y África (25%).
Los países con más casos son India, Indonesia, Filipinas, China y Pakistán, que concentran el 55% del total mundial.
La tuberculosis es prevenible y existen diversas estrategias clave para reducir su transmisión:
La vacuna BCG es especialmente importante en los niños, ya que los protege de las formas más graves de la enfermedad, como la meningitis tuberculosa. Suele estar incluida en los calendarios vacunales de países con alta incidencia.
Detectar y tratar la tuberculosis rápidamente es esencial para frenar la transmisión y evitar complicaciones. La OMS subraya la importancia de herramientas diagnósticas rápidas y de proximidad para llegar antes a los pacientes.
Las personas en contacto estrecho con casos activos, las personas inmunodeprimidas o los niños pueden beneficiarse de tratamientos preventivos que eviten el desarrollo de la enfermedad.
La tuberculosis está estrechamente vinculada a factores sociales y económicos. La prevención también pasa por reducir el tabaquismo, mejorar la ventilación, disminuir la pobreza y reforzar los sistemas de salud comunitarios.
La tuberculosis es curable, prevenible y diagnosticable. Reforzar la concienciación, reducir el estigma y garantizar un acceso equitativo al diagnóstico y al tratamiento es clave para avanzar hacia un futuro sin esta enfermedad.
El lema de la OMS para 2026, “Yes! We can End TB!”, refleja la voluntad global de erradicar una enfermedad que sigue afectando a millones de personas, pero para la cual ya existen soluciones efectivas si se destinan los recursos y la voluntad política necesarios.
23/03/2026
19/12/2025
13/10/2025
Compartir