Los expertos alertan de que los determinantes sociales siguen condicionando la calidad de vida de las personas con VIH en Cataluña
16/06/2026
Un grupo multidisciplinar de expertos, liderado por el Consorci de Salut Social de Catalunya y la Agència de Salut Pública de Catalunya, y en el que ha participado la Dra. Eugènia Negredo, jefa de la línea de VIH de la Fundación, ha consensuado nuevas líneas de acción para mejorar la atención y la calidad de vida de las personas con VIH en situación de vulnerabilidad en Cataluña, poniendo el foco en un elemento clave: la salud va más allá del tratamiento médico.
El estudio, publicado en la revista Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y liderado por ambas instituciones, concluye que factores como el estigma, la salud mental o las condiciones sociales siguen teniendo un impacto directo en la adherencia al tratamiento antirretroviral y en la vinculación al sistema sanitario, especialmente en personas en situación de vulnerabilidad.
Los avances en el tratamiento antirretroviral han permitido que muchas personas con VIH tengan hoy una esperanza de vida cercana a la de la población general. Este éxito médico abre, sin embargo, una nueva etapa: garantizar no solo la supervivencia, sino una buena calidad de vida a largo plazo.
Según el trabajo, esto implica adoptar un modelo de atención integral que tenga en cuenta elementos a menudo invisibilizados en la práctica clínica como el bienestar emocional, la situación social, el estigma, la salud mental o el envejecimiento.
El estudio identifica diversas poblaciones con mayor riesgo de presentar dificultades en el seguimiento del tratamiento y en la relación con el sistema sanitario: personas nacidas fuera de España, en situación de exclusión social o de edad avanzada.
Estas concentran múltiples factores de riesgo, como problemas de salud mental, barreras culturales o inestabilidad social, que pueden afectar a su adherencia al tratamiento y aumentar el riesgo de desvinculación asistencial.
De hecho, la falta de adherencia es uno de los principales predictores de pérdida de seguimiento, con consecuencias tanto a nivel individual como de salud pública.
Para dar respuesta a estos retos, el grupo de expertos ha definido 12 líneas de actuación agrupadas en cuatro grandes objetivos:
Entre las 12 medidas propuestas destacan:
Una de las conclusiones clave es la necesidad de reforzar el papel de la salud mental y de los servicios sociales en la atención al VIH.
La investigación propone integrar de manera más efectiva profesionales de psicología y trabajo social en los equipos asistenciales, así como mejorar la coordinación con el tercer sector para detectar precozmente situaciones de riesgo y evitar la pérdida de seguimiento.
También señala la necesidad de abordar fenómenos emergentes como el chemsex o el impacto del estigma, que siguen condicionando la salud y el bienestar de muchas personas con VIH.
Los resultados muestran que las acciones propuestas podrían tener un impacto positivo en múltiples dimensiones, como la mejora de la adherencia al tratamiento, el refuerzo de la continuidad asistencial y la reducción de desigualdades en salud.
En este sentido, el trabajo plantea un modelo reproducible basado en la coordinación, la participación y la evidencia científica, con el objetivo de garantizar que ninguna persona con VIH quede excluida del sistema.
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20/04/2026
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