Con la llegada del calor, las piscinas se convierten en uno de los espacios más frecuentados y necesarios. Refrescarse es una buena manera de combatir las altas temperaturas, pero también implica exponerse a microorganismos que pueden provocar infecciones si no se toman ciertas precauciones.
Desde la Fundación Lucha contra las Infecciones, recordamos que pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia para proteger nuestra salud. Estos son cinco consejos básicos para disfrutar de la piscina con seguridad:
1. Dúchate antes y después de bañarte
La ducha previa no es solo una cuestión de higiene, sino también de salud pública. El cloro ayuda a desinfectar el agua, pero no elimina todos los microorganismos. Ducharse antes reduce la carga de gérmenes que llevamos en el cuerpo y hacerlo después ayuda a eliminar posibles agentes infecciosos que puedan haber quedado en la piel.
2. Evita bañarte si tienes heridas abiertas
Si tienes una herida, aunque parezca pequeña, es mejor no entrar en la piscina. Algunas bacterias pueden aprovechar estas puertas de entrada para causar infecciones. A diferencia de la piscina, en el mar el riesgo es distinto, ya que la salinidad dificulta la supervivencia de muchos microorganismos.
3. Cámbiate el bañador lo antes posible
Permanecer con el bañador mojado durante mucho tiempo crea un ambiente ideal para el crecimiento de hongos, especialmente en el caso de las mujeres. Para evitar infecciones como las micosis, es recomendable cambiarse pronto y secar bien la piel, especialmente en zonas más sensibles.
4. Utiliza siempre chanclas para evitar infecciones en la piscina
Las zonas húmedas compartidas, como las duchas o los alrededores de la piscina, son espacios donde proliferan distintos microorganismos, especialmente hongos. Caminar descalzo puede favorecer la aparición de problemas como el pie de atleta o verrugas. Por eso, un gesto tan sencillo como llevar chanclas puede prevenir muchas infecciones.
5. No tragues agua de la piscina
Aunque el agua esté tratada, puede contener virus o bacterias que resisten al cloro. Tragarla puede provocar infecciones gastrointestinales, con síntomas como diarrea o malestar abdominal. Evitar ingerir agua es clave, especialmente en niños. Disfrutar de la piscina y proteger la salud es compatible. Adoptar estos hábitos sencillos te ayudará a reducir el riesgo de infecciones y contribuirá a mantener espacios más seguros para todos.
Compartir